La historia del rey pato

viernes, 14 de abril de 2017

El Rey Pato - El mundo entre los sueños (1/6)

Era viernes noche, y había bebido demasiado. Decidí, pues, irme por mi propia cuenta a casa. La noche había ido bien, sí. Pero un caballero debe saber cuándo retirarse si quiere salvar su honor.
Alcancé mi cama y la abrazé como se abrazan dos viejos amigos tras muchos años sin verse. Aún viajaban por mi torrente sanguíneo aquellos chupitos de vodka que tomé de más, así que probablemente no necesité demasiado tiempo para caer en un profundo sueño.

Y quíen iba a pensar que el caprichoso Morpheo decidiría aquella precisa noche, llevarme al viaje onírico que recordaría por el resto de mis días.

...

— Eh tú. Eh, te has dormido en mi jardín. ¡EH DESPIERTA! — dijo una aguda voz.

Abrí los ojos con dificultad, como si hubiera llevado una eternidad con ellos cerrados. Una suave brisa acariciaba mi pelo, hacíendome cosquillas en el cuello. La alfombra sobre la que yacía parecía césped, casi se sentía como tal, tan fresco, tan agradable al tacto... Resultaba de un color rojizo bastante llamativo, algo que me sorprendió bastante, sin duda, y terminó por hacerme entrar en razón. ¿Esto es césped rojo? Bien, estoy soñando.

 — ¿Vas a quedarte ahí tumbado todo el día o vas a explicarme qué te ha traído a mi jardín? — volvió a repetir esa misma voz. — ¿Quieres por lo menos mirarme cuando te hablo? — replicó.

Alcé la cabeza en busca de alguien y no vi a nadie. Escudriñé entre unos rosales con la mirada esperando ver a alguien escondido, y nada. Entonces fue cuando al voltear le ví. Un pato, era nada más y nada menos que un maldito pato. Un pato con una pequeña corona en la cabeza y una capa color carmín con bordados dorados sobre su lomo. Vale, esto es completamente ridículo. Me dije para mí. ¿Cómo he terminado soñando algo tan absurdo?

Quise tratar de pasarlo por alto, y empecé a pellizcarme para ver si salía del sueño. Pero eso solo consiguió poner de mal humor al aparentemente Rey Pato, que odiaba que sus preguntas no obtuvieran respuesta.

— Maldita sea,  ¿quiéres hacerme caso de una vez? Quiero que me digas quien te ha abierto la puerta a mis dominios. Hace más de una década que no recibo visitas. — dijo, mientras golpeaba  con una de sus patas el brazo sobre el que me apoyaba.

— Per... perdona. — dije con cierta inseguridad. — Creo que me he perdido en mi propio sueño. ¿Podrías ayudarme a despertar?

— Pues claro que te has perdido. Ya te he dicho que estás en mi jardín, sin mi permiso, sin invitación y sin ropa adecuada siquiera. Pero ¿un sueño? esto es tan real como mis plumas, hijo. No sé qué mosca te habrá picado, pero aléjate de mí. No vaya a ser contagioso.

Definitivamente, tuve que beber demasiado para terminar soñando con un pato parlanchín que además no hace más que ponerme de mal humor. Sin contestarle, me levanté, me sacudí, y me dispuse a ir a cualquier parte lejos de ese estúpido pato. Pero no di más de tres pasos cuando de repente el Rey Pato con su pequeña corona me embistió a la altura del gemelo.

— ¡No me has dicho cómo diantres has llegado a mis dominios! — dijo a gritos.

— Eres producto de mi imaginación, estoy soñando, ya te lo he dicho. Y si no me vas a ayudar a despertar, déjame en paz — le espeté con enfado.

— ¡Por mis plumas! Eso sí que es egocentrismo; apoderarse de la propiedad de estos dominios diciendo que no son más que un estúpido sueño. ¡Pues si vas a seguir siendo tan maleducado y no vas a contestar a mis preguntas lárgate y no vuelvas! — y con esas mismas, el Rey Pato se levantó en vuelo, agitó sus alas fuertemente y una ráfaga de viento me mandó volando hacia la verja del jardín.

El golpe me conmocionó lo suficiente como para que al despertar ya no estuviera en ese peculiar jardín, sino en mi habitación. No obstante, el dolor de cabeza era completamente real. Claro que este sería producto de la resaca. Nunca más volveré a mezclar alcoholes.

— Cariño, a levantarse que ya es tarde — dijo la voz cantarina de mi madre al otro lado de la puerta.

— ¡Sí, mamá!

Me revolví un poco entre las sábanas para desperezarme, pero un ligero picor me asaltó el costado. No era un picor normal, era como un ligero cosiquilleo proveniente de algún ticket en la ropa. Rápidamente me destapé para saber de dónde provenía la fuente del picor. Aparté las sábanas y entonces las vi.

Plumas.

martes, 21 de febrero de 2017

Frustración.

Aquí estoy de nuevo. Sentado frente al monitor viendo la hoja de word vacía...
Y mientras tanto, en el interior de esta inútil cabeza, solo hay un torrente de imagenes y sonidos sin sentido, sin patrón, sin forma. Sin color.

Hoy soy la hoja de word vacía. El reflejo de mis recuerdos que bailan entre mi pensamiento, como el borracho que baila solo en la calle un domingo a las 6 de la madrugada. Y es que a veces queremos decir un millón de cosas, y por la misma efusiva necesidad de expresarlas, estas forman un tapón en nuestras mentes, haciendonos parecer unos completos idiotas en algunas ocasiones, o simplemente se convierten en la causa de que hayamos perdido inútilmente el tiempo de toda una preciosa mañana.

Maldita sea, si llevo más de media escribiendo estas estúpidas líneas y sigo sintiendo que no he dicho nada.

...En fin...

La frustración es uno de los grandes enemigos del ser humano. Te impide avanzar, extrapolar tus pensamientos al mundo real, o al mismo papel. Te impide crear, descubrir, o simplemente mostrarte tal como eres en realidad. Lo veo en los ojos de a quienes quiero. Lo veo en los de aquel desconocido con quien crucé miradas en un ascensor, y en los ojos de los profesores que me enseñan. Pero sobretodo, lo veo la mayor parte del tiempo en los míos propios.

Y creo que es hora de dejar de torturarse. Todos y cada uno de nosotros, deberíamos tratar este demonio interior, siendo un poco menos duros, con nosotros mismos. No deberiamos acelerarnos para llegar los primeros al final del camino, si no ir paso por paso y disfrutar y aprender, todo lo que podamos del mismo. Porque sí, la vida es muy puta y todo lo que quieras. Pero en ella siguen existiendo cosas bellas, que no disfrutarás si sigues luchando contra tu propia mente.

Así que te encomiendo a ti, que me estás leyendo ahora mismo, que hoy o cualquier otro día, cuando salgas a la calle rumbo a donde sea que vayas, te desvíes un momento del camino, vayas a la playa por ejemplo, te quites los cascos y, simplemente, escuches el mar durante unos minutos.
Buenos días, y mucha suerte.


martes, 12 de julio de 2016

Paseos sonámbulo.

A veces, me cuesta recordar... Bueno, realmente me pasa siempre. Soy bastante olvidadizo, la verdad. Y es que siempre vagar en los rincones de mi mente no es muy bueno. Al fin y al cabo no es en nuestra imaginación donde vivimos, si no en el mundo real.

...Real...

¿Y si la de cosas reales que han pasado o suceden en este mismo instante, las pudieramos cambiar tan solo imaginando otras más bonitas, más sencillas?
Dejar atrás tanta complicación... que todo aquello que imaginamos pudiera materializarse, y si nos equivocamos, simplemente darle a un botón, y volver a empezar.
Si estás triste imaginar un campo de flores (por favor, sin avispas) y transportarte ahí mismo, libre de toda tormenta allá en tu mente, libre de todo el agobio, y la pesadumbre que te pueda producir el mundo real. Y si estás feliz ralentizar el tiempo, para que no se esfume ese momento demasiado rápido, y dejar en tu memoria un sitio V.I.P. a tal acontecimiento, para no olvidarlo jamás.

Desearía poder hacer la realidad algo más relativo. Desearía poder saltar al vacío sin miedo al aterrizaje, porque convertiría el suelo en un castillo hinchable, y mi yo en el de aquel entonces, con 6 años. Esa edad donde tu mayor preocupación es encontrar la forma de conquistar el mundo con tu ejercito de soldaditos verdes y tus pokemon's (vale, lo admito, quizá era un poco raro con 6 años).

Desearía convertir mi practicamente nula memoria en una biblioteca, donde pudiera escoger el recuerdo que quisiera, y revivirlo como si estuviera en ese mismo instante, tantas veces como pudiera. Desearía que el tiempo no nos pasase factura, para así vivir infinitas vidas y ser inmortal.
Pero claro, Tan obcecado está Cronos con ir solo hacia adelante que siempre lo termina jodiendo todo...

 Y es que volviendo al mundo real, al de este momento en el que estoy sentado frente al monitor, hay tantos "si no hubiera pasado esto", o "si no fuera por", que el paso del tiempo no deja de complicar las cosas. Haciendo más difuso mi futuro, más difícil mi presente, y en consecuencia, más alejada mi mente de lo que hasta ahora, llamamos Realidad.

miércoles, 6 de julio de 2016

Hay cosas que nunca cambian

Hace tiempo que me di cuenta que la vida pasa, que la vida cambia, que la vida avanza y que muchas veces pasan cosas que ni siquiera nosotros creíamos que llegarían a ocurrir. Hoy, doy gracias a esas personas que siguen a mi lado apoyándome, y aportando a mi vida un granito de arena. Sobre todo a esas personas que aunque las circunstancias y la vida las hayan alejado un poco de mi, aunque llevemos meses sin hablarnos, un día por casualidad se encuentran una foto tuya, y te hablan, sin necesidad de nada mas. La buena amistad es aquella que ni la distancia ni el tiempo puede con ella. Así que hoy, le doy las gracias a Jota, por seguir ahí después de todo el tiempo. Y decirle que le sigue queriendo, y que es un gran amigo para mi.