Era una noche sin luna. La calle estaba completamente oscura y silenciosa. Y así debía ser. Porque ningún alma que se aprecie debería presenciar lo que estaba a punto de pasar esa noche.
De un cruce aparecieron 3 individuos más o menos altos, muy alegres, muy charlatanes, llenos de soberbia, ebrios por su narcisismo. Se creían los amos de la calle... los mandamases de allá por donde iban... Inocentes ratitas... Hoy no era una noche para ellos. Hoy era una noche sin luna; sin piedad para aquellos que tomaron el brazo de quien les ofreció la mano. Aquellos que se mercieron siempre un castigo y nunca lo llegaron a recibir. Hoy pagarían por todo.
...
Hoy, la bestia salía de cacería.
...
Un hombre de complexión delgada, alto, y de largas piernas corría desplegando al aire el bajo de su gabardina, como un gato, silencioso, directo hacia su próxima presa. Su rostro estaba completamente cubierto por un pasamontañas y la capucha de su negro atuendo. Destacaban sus ojos. Lo único apreciable con el pasamontañas. Unos ojos sombríos, llenos de crueldad. Que reflejan un alma corrupta, poseída por el mismisimo belcebú. En su mano sostenía un báculo. Era su arma, con la cual se entreno solo para este preciso momento. No necesitaba más.
El hombre de gabardina de un salto arremetió contra el del medio de los tres. Este quedó completamente aturdido en el suelo, por el golpe en la cabeza. Los otros dos, tan vanidosos que eran antes, corrieron despavoridos dejando a su amigo tirado. Eso es lo que pasa cuando defraudas a la gente, amigo. Que te defraudan cuando más lo necesitas.
— Feliz cumpleaños! sucio parasito...
jueves, 30 de junio de 2016
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Un diminuto punto azul.
La luz recorre el vacío universo a
una velocidad exacta de 299.792.458 m/s. La distancia desde nuestro sol
al centro de la galaxia es de 27.000 años luz aproximadamente. Hemos
descubierto la escritura hace menos de 5.000 años. Esto quiere decir que
antes de que el ser humano montase por primera vez algo parecido a una
civilización, nuestra galaxia pudo haber muerto. Y nosotros,
actualmente, seguiríamos sin enterarnos. Porque aquellos puntos
luminosos que vemos en el cielo nocturno, son simplemente la luz emitida
hace miles de años, por las estrellas que pudieron haberse desvanecido
ya.

Esta foto fue tomada por la sonda espacial Voyager a una distancia de 6 billones de kilómetros de la tierra. A unas 5 horas y 33 minutos / luz.
Eso
somos nosotros. Eso, es nuestro hogar. Allí están quienes amamos,
quienes conocemos, de quienes hemos oido hablar y quienes jamás sabremos
de ellos. Ahí está la raza humana.
Cada
mujer y hombre, cada niño, cada sueño, cada sentimiento de dolor, de
alegría, de sufrimiento. De esperanza. Cada "superestrella", cada
humilde anciano, inventores y destructores, pensadores, artistas,
campesinos. Todos y cada uno de nosotros. La historia de nuestra especia
vive y vivió allí.
En una mota de polvo suspendida en un haz de luz.
Estamos perdidos en un solitario rincón del espacio. Y algunos de nosotros incluso llegamos a creernos importantes, de alguna forma, para el universo. Pero la verdad es que todos, en nuestro conjunto, somos verdaderamente insignificantes.
Exclamamos
hacia los cielos nuestros anhelos, nuestras alegrías y nuestras
penurias. Porque necesitamos que alguien nos escuche. Y cuando eso no
funciona, y nos sentimos huecos, vacíos, carentes de un sentido
trascendental que darle a nuestra existencia; es cuando miramos al cielo
nocturno, y por fin, lo entendemos.
Erramos
al perseguir la grandeza. La fama. Creemos que eso dará sentido a
nuestras fugaces vidas. Pero lo único que hace que tu existencia en este
universo, haya merecido la pena, es recorrer tu propio camino. Libre de
normas que acatar, de desconocidos a los que obedecer. Libre de ser uno
más entre la masa. Y en tu libertad, vivir millones de historias en tu
cabeza, provocar millones de sonrisas a tus seres queridos, y abrazar
cada momento de tu presente como si en ello te fuera la vida. Porque en
ello te irá.
Porque mañana, solo serás polvo enterrado en ese pequeñisimo punto perdido en la inmensidad del espacio.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Consejo con sentido.
Si permites a tu tacto nacer del corazón,
si miras al miedo guiñandole los ojos,
si los aromas del amor viven eternos en tu olfato,
si escuchas los versos libres de tu estómago,
si saboreas la pureza de no tener que demostrar nada,
si vives cada segundo con tus cinco sentidos..
Haces de tu bondad alerta, tu escudero.
Del honor, solo una palabra.
De la no bandera, tu bandera.
De las derrotas, victorias.
De la inconsciencia animal, tu confesor.
Si abres mucho los ojos cuando tengas que abrirlos,
y los cierras muy fuerte cuando tengas que cerrarlos,
todo pasará en un abrir y cerrar de ojos.
-Hovik
Resiliente
martes, 4 de agosto de 2015
Labios resecos de sediento.
[...]
Se que hay un lugar con espaldas sin nada marcado. Donde se reza por el vecino. Donde la igualdad tiene su iglesia. Donde la verdad es religión. Donde la honestidad es doctrina. Donde sueñas antes de nacer. Donde vuelves, porque nunca naciste.
Se que hay un lugar donde no tengo porque ser yo por serlo sin quererlo, en fuegos que consumen medidas, en hogueras que solo dan luz. Donde sin respirar, duermes caliente.
Se que hay un lugar donde las almas hacen corros alrededor de la misma ilusion. Donde la ilusión es una niña bonita en brazos de un único dios. Donde el viento lo puedes ver, donde la eternidad, tiene rostro.
Se que hay un lugar...
Donde estoy sentado al sol esperándome comiendo pipas, haciendo montones de cascaras, resecos ya los labios. Sonriendo. Solo para decirme a mi mismo:
- ¿Por qué has tardado tanto, grandullón?
- ¿Por qué? ¿Por qué dices? Porque estaba dando vueltas de peonza, desgastada la punta de mis latires en una celda sin cerrojo ni rejas ni carcelero. Sin sentencia. Porque estaba perdido a la deriva en un mar en cólera seco de líquido. Seco de corales, de peces de colores en las mareas agrestes de mis pasos haciendo equilibrios en los desiertos de mi bosque encantado.
Aún no he llegado. Es mi sombra lo que ves. Yo aún tardaré un rato largo en llegar. Si los tropiezos que yo mismo invento, no logran de nuevo frenar mi ascenso.
Así que guardame unas pipas, que llegaré con sed. Y no se le niegan pipas a un sediento.
-Hovik
Resiliente
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